lunes, 27 de marzo de 2017

Bodegas y Viñedos Raúl Pérez Muti 2014.



Un vino que entra con suavidad, este Muti 2014 del viticultor Raúl Pérez, para después descargar una intensidad que va ganando enteros en la prolongación resultando con una persistencia admirable. Así podría definirlo en pocas palabras. Un monovarietal de la casta albariño, acogido a la denominación de origen Rías Baixas, que se elabora con fruta cosechada en fincas localizadas en Meaño, Delna, cepas de cuarenta años y en una parcela con viñas viejas de más de cien años situada en el término municipal de Paliña, todas ellas con la clave común de los suelos, de componente granítico y con esquistos, y de ubicarse en el legendario Valle del Salnés.
Tras el proceso manual de vendimia, se procede ya en bodega con una primera maceración con pieles que se prolonga durante un día, traspasando después en proporción paritaria a barricas de madera de roble y acero inoxidable, procurando la maloláctica en el contenido en madera y madurando a partes iguales en barricas de quinientos litros y depósitos de acero inoxidable durante un periodo aproximado de un año.
En copa parada enseña tonalidades amarillo pálido brillante, con reflejos cetrinos y débiles acerados, nariz que promulga recuerdos de fruta cítrica, manzana verde, alguna pera y flores blancas y amarillas repartidas en ramillete, fondo balsámico ligero y un epílogo de perfume que habla de condición atlántica, sugerente salinidad. Boca que avanza de menos a más, con un buen lineal de acidez, en el paso se deja notar un guiño untuoso, pero es la frescura quien planta su lanza en la exhibición. Buena viveza y una persistencia sabrosa, dejando en la fase retronasal evocaciones de limón y fruta blanca de pepita, guiño más atenuado de ciruelas claudia no maduras en exceso y brote floral, jazmín y camomila, que precede a anisados finos y a un perímetro que se afianza en torno a una personalidad mineral, salinidad del Salnés.
Incita mediante la salivación, a una segunda copa.
Lo califico en esta añada 2014 como muy recomendable.

domingo, 26 de marzo de 2017

Raventós i Blanc Isabel Negra Collita 2012.




Lástima que haya conocido a Isabel Negra, justo en el instante de su última puesta de largo en el mercado. Por desgracia para todos, me informa Marta Ràfols desde la bodega Raventós i Blanc, de que es esta la despedida de una referencia que ante todo me ha expresado mucha carga de tipicidad e identidad. No tuve la fortuna de catarlo con anterioridad y en lo que respecta a la edición de vendimia 2012, su personalidad de vino con carácter mediterráneo de las terrazas del Serral, tal y como es definido por sus propios elaboradores, me ha encandilado. Primero por un equilibrio y una estructura muy definidos, después por la sensación de estar delante de un trabajo bien hecho y tercero y tal vez lo más destacado, por una intensidad de fruta capaz de entusiasmar desde el inicio al final de la cata.
Elaborado con una fusión varietal de uvas de syrah, monastrell y garnacha, fruta de diferentes condiciones que se vendimia mediante selección parcelaria, en fincas con distintas fechas de plantación, siendo la monastrell la que proviene de cepas más viejas, en concreto con fecha que data del año 1974 y con origen en un clon especial de la propiedad. La garnacha tiene su origen en terrazas del término municipal de Piera, suelos de componente franco arcilloso y presencia de canto rodado, viñas en espaldera que se plantaron en el año 2002. Por último, la syrah pertenece a una cosecha ubicada en el norte del Penedés, a una altitud de trescientos metros sobre el nivel del mar, con localización en Torrelavit, exposición norte y cuya edad media acredita en el presente poco más de dieciséis años. Los suelos de las terrazas del Serral, en la Conca del Riu Anoia, guardan en su estructura íntima una presencia de fósiles marinos digna de relevancia, con dos capas, la primera hasta un metro rica en arcillas, la segunda a partir de un metro, con la galera como protagonista, roca madre calcárea, que se alía hasta la eternidad misma con los ya mencionados fósiles.
Métodos biodinámicos de cultivo, que incluyen entre otras prácticas la cubierta vegetal espontánea, estiércol animal, compostado invernal, poda corta en vaso y uso de infusiones en clave fito terapeútica, sumando a todo ello el control Lobesia Botrana y cata y controles de maduración a pie de viñedo. Tras una vendimia manual, se procede con un despalillado y un suave estrujado del fruto, con entrada mediante gravedad a las instalaciones de elaboración. Macerado pelicular en frío antes de comenzar la fermentación alcohólica que se desarrolla en depósitos de acero inoxidable controlando la temperatura. Sangrado y prensado que preceden a la maloláctica, tras de la que se inicia la maduración en barricas de madera de roble francés que se prolonga durante doce meses. Embotellado, después del ensamblaje y un año adicional de permanencia en bodega antes de su salida al mercado.
Tras el descorche, despliega en copa parada un cromatismo apicotado intenso, con reflejos púrpura y grana, nariz intensa en cuanto a fruta, frutos rojos maduros, goloso, amplio, progreso mediante aireación, fondo tostado y especiado suave, arma algunas señas silvestres, arbusto mediterráneo, balsámicos, con memorias de bosque y brezo, largo y con buenas dosis de complejidad, la fruta manda en todo momento y más aún cuando tras unos minutos se airea el interior de la copa de cata. Fondo que alumbra guiños de pedernal, intenso y agradable.
La boca es jugosa en el arranque, muy buena condición de acidez, despliega frescura y una buena integración de alcohol, con estructura indudable y una punta de envolvencia sabrosa. Hay una finura en el avance, tiene viveza y sapidez. Los taninos se muestran dóciles, amables y maduros, pide más servicios en copa. Estupenda persistencia, con la vía retro nasal hablando de ciruelas rojas, efecto acompañado suave, cerezas, algunas menciones de ebanistería y vainilla, con gesto muy silvestre y balsámico, con el epílogo magnificando las sensaciones minerales, salinas y rocosas.
Un vino que me ha encantado, sabroso, largo, bien delineado en el paso, con complejidad y con detalles de franqueza varietal que sobre todo ensalzan garnacha y syrah, al menos a mi juicio. Cálido y fresco en paridad, consigue emocionar.
Lo califico en esta añada 2012 entre muy recomendable y más que muy recomendable.

sábado, 25 de marzo de 2017

Ostatu Editora de Vinos Lore de Ostatu 2014.




Recuerdos que permanecen escritos en la memoria. Con esta frase sacada de la etiqueta de este Lore de Ostatu en edición de añada 2014 comienzo mi entrada del blog sobre este vino blanco elaborado mediante una conjunción varietal de las castas viura y malvasía, fruta procedente de la Finca Valcabada, propiedad de la familia Sáenz de Samaniego, que se encuentra localizada en la zona natural protegida de las Lagunas de Laguardia, a una altitud de quinientos ochenta metros sobre el nivel del mar. Terreno de componente arcillo calcáreo, bajo rendimiento, topografía en pendiente y exposición norte, añadiendo en el subsuelo una estructura en donde predomina la roca blanca.
A las diferencias climatológicas extremas entre los periodos invernales y estivales, hay que añadir un perfil mediterráneo con influencias atlánticas de cierto relieve. La edad media del viñedo sobrepasa los cincuenta años y el rendimiento se acredita en seis mil trescientos kilogramos por hectárea.
Durante la cata se percibe el carácter y la sabrosa acidez de la zona alavesa de la denominación de origen Rioja, con una proporcionalidad paritaria de las varietales concurrentes, y una vendimia manual que precede al proceso de despalillado y a una maceración de ocho horas en frío. Fermenta luego el mosto sobre lías, en barricas de madera de roble de quinientos litros, controlando la temperatura, permaneciendo en dichos continentes durante seis meses y realizando un trabajo regular de removido de lías, al menos con una periodicidad de un battonage por semana.
Tras un estabilizado natural, frío presencial, se lleva a cabo el paso a botella.
El trece de noviembre de 2013 publiqué en este mismo blog mis impresiones sobre la edición de añada 2010 de esta misma referencia de Ostatu, http://almavinocuatre.blogspot.com.es/2013/11/bodegas-ostatu-lore-2010.html
y debo manifestar que tras aquella cata en sede de la bodega, tengo recuerdos muy satisfactorios de aquel vino. Por ello tras el descorche de la nueva añada del Lore, en caso alguno me he visto sorprendido por las condiciones, el músculo y las sensaciones que desprende el interior de la copa.
Los recuerdos que permanecen escritos en la memoria, tienen mucho que ver con la expresión franca e intensa de un vino blanco que hace una absoluta declaración zonal e identitaria.
En copa parada muestra un cromatismo amarillo pajizo brillante, reflejos más pálidos y algunos suaves acerados, marcando en la proximidad aromática recuerdos cítricos, algunas frutas blancas, sensaciones suaves de ciruelas claudia y pera barlett, insinuante membrillo, segunda instancia con especiados dulces lejanos y algunos ahumados que avanzan hacia tostados, jazmín y camomila, centro de fragancia balsámico y en el perímetro un abrazo de mineralidad de menor intensidad. Siempre es la fruta quien dirige la puesta en escena, dejando paso a una boca sabrosa, alzada la fruta, con un músculo en el paso digno de elogio, jugoso y pleno en carácter. Se deja ver la influencia de las lías, con un avance untuoso, con alguna nota cremosa, envolvencia y estructura. Frescura y un buen tono en cuanto a integración alcohólica, largo y con llegada. La retronasal habla de limón, manzana, pera y ciruelas claudia en sazón, flores blancas y amarillas, especiados dulces, almendra tostada, suave lecho de membrillo e hinojos, guiño anisado, dejando en el epílogo una glosa de sugestivo amargor que se une con evocaciones de piedra húmeda. Dentro de la satisfacción que produce catar un vino así, además puedo añadir una dosis de orgullo personal, ya que esta añada aún no está disponible en el mercado, es pues lo que habitualmente se conoce como primicia, para mi y para los lectores que siguen este blog de modo habitual.
Una gran añada de este Lore de Ostatu, que califico entre muy recomendable y más que muy recomendable. Apoteosis.

viernes, 24 de marzo de 2017

Celler L´Encastell Marge 2014.




Vino tinto acogido a la denominación de origen Priorat, elaborado con una base varietal mayoritaria de la casta garnacha, cincuenta por ciento, con aportes complementarios de cabernet sauvignon, cariñena, merlot y syrah, fruta toda ella cosechada en las fincas Mas d´en Ferrán y Els Arbres, propiedad del dominio. Cepas dispuestas en terrazas asentadas en terreno pizarroso, iniciando tras la vendimia manual, un vinificado que incluye una maduración de doce meses en barricas de madera de roble francés y americano. Carme Figuerola y Raimón Castellví al frente de una bodega que dispone de siete hectáreas de viñedo y que defiende en el mercado la identidad mediterránea de sus vinos.
En copa parada ofrece un cromatismo apicotado de notable intensidad, aventurando reflejos púrpura e incipientes grana, la cercanía aromática realiza una declaración de intenciones hacia recuerdos de fruta roja y negra en sazón, algunos brillos acompañados suaves, dejando paso a nostalgias de matorral, abriendo en el centro un sabroso eje balsámico y cerrando con tostados finos. No sé que gracioso bufón mencionó hace poco en una glosa cachonda deslizada en las redes sociales que es una tontería eso de que un vino tiene una nariz superada claramente por la boca, ó viceversa, hay que ser muy estúpido para decir algo así. Es evidente que abundan las bufonadas en algunos comentarios reflejados por gente que tal vez piensa que el vino es sólo un líquido de mayor ó menor contenido alcohólico dispuesto a su alcance para pasar un rato hilarante de cachondeo directamente proporcional a su ignorancia. Quienes como yo sienten pasión por aprender cada vez que descorchan una botella de vino, saben de qué hablo. Y es que en el caso de este Marge 2014, las expresiones captadas en nariz se ven claramente superadas en empaque e intensidad por las evidenciadas en el paso por boca. Inicio gustativo que se sustenta en muestras de fruta golosa y ligeramente confitada, licorosas notas en el avance, con calidez y un reflejo que despunta en frescura. La madera siempre por detrás de la fruta, dejando una influencia bien integrada en el conjunto. Jugosa y afinada tanicidad, buena clave de persistencia, estructura y una retronasal que sumerge al catador en nostalgias de cerezas, ciruelas rojas y negras, endrinas, mermeladas de frutos de mata, hierbas aromáticas, regaliz y en el final una memoria de almendra tostada.
Fondo amargoso muy sugerente, con buena prolongación en la expresión del vino.
Lo califico en esta añada 2014 como muy recomendable.

Bodegas Valdemar Conde Valdemar Reserva 2010.



Vino tinto reserva de Rioja, en edición de añada 2010, que se elabora a partir de una vendimia en viñedos propiedad del dominio, localizados en la zona alavesa de la denominación de origen. Fusión varietal, con base mayoritaria de la casta tempranillo, ochenta y cinco por ciento, con aportes complementarios de uvas de graciano y garnacha. Proceso tradicional de vinificado, con maduración en barricas de madera de roble americano, setenta porcentual, y francés, la proporción restante.
Con cosecha durante la segunda semana del mes de octubre y embotellado en idéntico mes pero del año 2014, en copa parada presente un cromatismo apicotado de notable intensidad, con reflejos púrpura y grana. Nariz que recoge en la proximidad aromática recuerdos de fruta roja en sazón, con especiados dulces en segunda instancia que se conjuntan con algunas evocaciones tostadas, arma una buena prolongación balsámica, lácteos menores y un final en donde se perfilan torrefactos suaves.
La boca abre con jugosa expresión, primero se despliega una buena traza de acidez, después la influencia del roble se expresa con cremosas sensaciones, aunque a mi juicio hay un punto un tanto secante. Taninos marcados y golosos, guiño de astringencia, y una media alta seña de persistencia. La retronasal abunda en nostalgias de cerezas y ciruelas rojas, vainilla y pimienta, rasgo tostado que se identifica mediante testigos de almendra y granos de café, regaliz y una buena llegada encauzada y con certera longitud. Dejando de lado ese punto secante cuando el vino alcanza el paladar, puedo calificarlo en esta añada 2010 entre recomendable y muy recomendable. Su expresión de fruta me ha gustado.

Fattoria La Valentina Rosato 2016.




Vino rosado monovarietal de la casta Montepulciano d´Abruzzo, que en esta edición de añada 2016 he podido catar y degustar por vez primera. Acogido a la denominación de origen Cerasuolo D´Abruzzo, apelación que reúne las zonas vitícolas de Chieti, L´Aquila, Pescara y Teramo y que obtuvo su reconocimiento oficial en el año 1968, este vino se elabora con fruta procedente de parcelas localizadas en los términos municipales de Scafa, San Valentino y Spoltore, situadas a una altitud de entre ciento cincuenta y trescientos metros sobre el nivel del mar, con exposición sur, suroeste, y asiento en suelos de componente arcilloso. Tras la vendimia y con la llegada de la fruta a bodega se procede con un macerado previo que se prolonga durante dieciocho horas, posterior sangrado del mosto e inicio de la fermentación alcohólica bajo control de temperatura, que se desarrolla en depósitos de acero inoxidable. Estabilizado natural y embotellado, aportando, tras el descorche y primer servicio en copa parada tonalidades rosa cereza, con buena estampa brillante y reflejos grosella y frambuesa, nariz golosa en la proximidad, con nostalgias de fresas de mata, melocotón, cerezas y pétalos florales rojos. Boca que abre con un episodio de marcado dulzor, a continuación despliega acidez, surge la frescura, con cierta densidad y una envolvencia delicada. Paso amable, a mi juicio tal vez un poco edulcorante en algunos momentos. Podría pedirle un punto de más equilibrio, ya que la frescura queda a ratos un tanto exiliada. Tiene alcance y en la retronasal habla de frutos rojos maduros, blanca con hueso, flores y caramelo, final en clave balsámica, sugerente y delicado amargor. Lo califico en esta añada 2016 entre recomendable y muy recomendable.

jueves, 23 de marzo de 2017

Compañía de Viñedos Iberian Viñedos de Yaso 2012.




Viñedos de Yaso es la sucursal en Toro de Compañía de Viñedos Iberian, grupo vitivinícola de la familia Osborne Osborne, que además de distribuir los legendarios vinos de Osborne, vínculo de familia, reúne a dominios en muchos puntos de la vitivinicultura española, desde el Priorat a Bierzo, pasando por Ribera del Duero y Penedés. Esta añada 2012 del Yaso obtuvo noventa y tres puntos Parker y está elaborado en modo monovarietal con fruta de la casta tinta de Toro, fruta que se vendimia en cepas centenarias asentadas en terrazas franco arenosas, junto al río Duero, a setecientos metros de altitud sobre el nivel del mar. Tras la cosecha y con la llegada de la uva a bodega se procede con criterios de mínima intervención, acreditando un periodo de maduración de seis meses en barricas de madera nueva y seminueva de roble francés.
Vino tinto que demuestra personalidad en las distancias cortas, pincelando en copa parada un cromatismo apicotado de notable intensidad, reflejos púrpura y grana. Nariz que formula recuerdos de fruta golosa roja y madura, guiños de mermelada, avanzando en nostalgias de pétalos florales rojos y violetas, algunos suaves especiados y tostados que desembocan en un centro de fragancia balsámico bastante intenso, y dando paso, tras una buena complejidad aromática, a una entrada en boca jugosa, aderezada con las influencias del roble, notas cremosas en media intensidad, con buen despliegue de acidez y ritmo sostenido. Tiene alcance alcance y prolongación, sabroso y exhibiendo unos taninos afinados y elegantes. Retronasal que apunta evocaciones de cerezas, ciruelas rojas, guindas suavemente licorosas, con un segundo plano en el que sobresalen notas de rosas y violetas, regaliz y una punta torrefacta muy ligera. Finaliza con sapidez y buen recreo de longitud.
Lo califico en esta añada 2012 como muy recomendable.