miércoles, 18 de octubre de 2017

Viñedos y Bodegas Sierra Cantabria Otoman 2015.


Viñedos y Bodegas Sierra Cantabria Otoman 2015.

Puntos El Alma del Vino ... 16 (20).

Marcos Eguren haciendo mención a muselinas y tapizados se convierte con toda probabilidad en uno de los elaboradores de Rioja que más buscan que el consumidor de sus vinos blancos se siente en torno a una mesa, y entre bocado y diálogo, vaya vaciando la botella de aquella manera, sin darse cuenta de que el nivel del contenido va bajando. De la organza pasamos al otoman, y en este último vino, recién salido al mercado, el vitivinicultor riojano lleva a cabo una conjunción varietal de sauvignon blanc, al cuarenta y nueve por ciento, viura, treinta y seis, y malvasía, proporción restante, amparando la fruta con una fermentación en barricas de un solo vino, madera de roble francés de la zona de Vosgues.
En copa parada apunta un cromatismo amarillo pajizo limpio y brillante, con algunos reflejos verdes y acerados, tonos suaves que dan presentación a una nariz en donde aparecen nostalgias de fruta cítrica, con recuerdos de ciruelas claudia maduras y alguna brisa más lejana que plantea fruta tropical, piña, aunque esta menos marcada que el resto. Segunda instancia floral y herbal, frescura y dirección central que abraza un lecho fino y cremoso, que aporta empaque a la fragancia. Es amable y equilibrado en el perfume, este nada endomingado, amable y expresivo en una medida justa. Fondo balsámico muy alineado con los descriptores florales y herbales ya mencionados.
Boca suave, arranca con la fruta en primer plano, viveza en el despliegue de acidez, con untuosidad en la fase media de la cata, abrazando el paladar con elegancia y mucha sutileza.
Media alta persistencia, con la retronasal expresando evocadoras notas de limón, drupas con hueso y menos atisbos tropicales que los expresados en la fase olfativa, aquí junto a la fruta son las flores blancas y amarillas las encargadas de dar enfoque al vino, con un eje central en donde las nostalgias de hierba fresca y resinas se unen a notas anisadas, balsámicas, de hinojo.
Lo dicho, de la cata pasamos a la degustación, y así, hablando, hasta que la botella quedo finiquitada en su contenido. Lo califico en esta añada 2015 como muy recomendable.

martes, 17 de octubre de 2017

Domaine Les Terrasses de Gabrielle Ponpon le Cheval 2015.


Domaine Les Terrasses de Gabrielle Ponpon le Cheval 2015.

Puntos El Alma del Vino ... 17,50 (20).

Olivier Pascal y Fabienne Los Huertos capitanean este dominio vitivinícola, capaz entre otras cosas de elaborar un vino tinto monovarietal de una casta tan desconocida, en ese perfil, como es la counoise. Originaria de España, dicen que llegó a la zona de Avignon, allá por el año 1350. Mucho ha llovido en los campos franceses desde entonces y aunque por regla general suele ser utilizada como uva para completar grandes vinos, como por ejemplo los señoriales Châteauneuf-du-Pape, esta pareja de vitivinicultores la engrandecen para trazar el dibujo de este Ponpon le Cheval, vino tinto suave y placentero, artesano y muy varietal, que en su nombre lleva prendido el homenaje de Olivier Pascal al caballo de su padre, uno de esos animales que ayudaban en las labores del campo con firmeza y desinterés. Cuando en el año 2008 el propio Olivier decide dejar de vender su cosecha a la cooperativa, se inicia este proyecto, hoy en día consolidado. No es esta variedad intensa en cromática y tanicidad, y sin embargo plasma durante su cata la viveza necesaria para hablar de un vino con estructura, longitud y apreciable acidez.
En copa parada exhibe un cromatismo picota ligero, reflejos púrpura y grana, nariz que descubre nostalgias de frutos rojos en sazón, cereza y fresa de mata, fino recuerdo de hoja de tabaco y algún recreo balsámico de fondo, abriendo notas de confitura de fruta y estableciendo en una segunda aproximación un espacio para evocadores guiños de negras drupas, aunque menos marcadas que las rojas protagonistas. Tiene un descriptor varietal que va de menos a más, primero con timidez, después, a medida que el vino se airea, más petulante, pimienta. Una pimienta que parece adaptarse a la ya mencionada hoja de tabaco, acompañando a la fruta de cerca y danzando con los retornos balsámicos, regaliz.
Boca golosa, fresca, suave y ligera, con la acidez bien delineada, fluidez y equilibrio. Los taninos aparecen maduros, finos y no demasiado intensos, diría que incluso pasan desapercibidos, con una persistencia llena de sutileza y elegancia, fruta fresca, cerezas de junio. Retronasal amplia en cuanto a frutas rojas, hay un giro aquí que equilibra moras y cerezas, la fruta negra se exhibe con más potencial que en la vía aromática. Balsámicos, pimienta y la hoja de tabaco que se unen a un matiz no apreciado en nariz, hierbas aromáticas.
Un vino lleno de personalidad, pleno en sapidez, rollizo en fruta y en el que la frescura es virtud.


Champagne Henriot Blanc de Blancs.


Champagne Henriot Blanc de Blancs.

Puntos El Alma del Vino ... 16 (20).

Otra de las referencias que pude catar durante la última visita de Jordi Melendo a Bizkaia, y en concreto a la Escuela de Hostelería de la Universidad del País Vasco, con sede en Leioa. Es de agradecer y aprovecho esta entrada del blog para hacerlo, la labor de personas como mi amigo Jordi, apasionados difusores de la cultura del vino y el viñedo, por encima siempre de intereses puntuales y purismos talibanes. Blanc de Blancs de la Maison Henriot, asentada en Reims desde el ya lejano año 1808, que se elabora con fruta de la casta chardonnay, vendimiada en premiers grands crus de la Côte des Blancs, en fincas localizadas en Trépail, Epernay, Montgueux, Vertus, Chouilly, Avize Mesnil sur Oger, con una cantidad aproximada del treinta por ciento de vinos de reserva. Maduración en botella antes de salir al mercado por un periodo de entre tres y cinco años, siempre manteniendo las condiciones propias para tal fin, en las cavas de la bodega.
Tras el descorche y con el primer servicio en copa asoma un cromatismo amarillo pálido intenso y brillante, con reflejos verdosos. Buen despliegue de burbuja fina, con la nariz recogiendo memorias de fruta y flores, algunos especiados ligeros y un tono inequívoco de bollería. En el eje hay espacio para un retorno aromático en clave balsámica, muy sugerente, que algunos de los presentes en la masterclass identifican al mismo tiempo que yo como hojas de menta.
Buen equilibrio de fragancia, que deja paso a una boca llena de viveza, la fruta abriendo paso en el avance, buena traza de acidez, envolvencia y el chispeante recurso de las burbujas bien integrado. Prolonga sus sensaciones en el alcance del paladar, suave y al mismo tiempo intenso, buena persistencia. La retronasal habla de limón y melocotón de viña, guiño de confitura, algunos frutos secos rodeados de más apoteosis pastelera, mentolados y un punto de vainilla muy lejano. Hay notas de pétalos de rosas blancas y jazmín.
Magnífica singladura gustativa.

lunes, 16 de octubre de 2017

Château Filhot 2009.


Château Filhot 2009.

Puntos El Alma del Vino ... 18,50 (20).

Agradecimiento al Conde Henri de Vaucelles, actual propietario de la maison Château Filhot y descendiente del fundador del dominio bordelés, Romain de Filhot, quien lo creó en el año 1709, y a su equipo profesional y humano, por la desinteresada colaboración con este espacio de divulgación de la cultura del vino, mediando el envío de algunas muestras de este estupendo vino blanco dulce, un Sauternes, al objeto de mi cata y análisis personal.
Estas muestras me fueron enviadas ya hace algún tiempo y sólo la paciencia de quien sabe qué tiene realmente delante suyo, ha logrado reservarlas hasta que ahora en pleno mes de Julio de 2016, quise levantar el corcho para dar luz a un tesoro de la vitivinicultura francesa y por ende internacional, que además pude compartir con unos buenos amigos y armonizar, gracias a la generosa aportación de Antón, con un esplendoroso a la par que sabroso foie gras entier mi-cuit de pato del elaborador Delicass. Si existe una armonía gastronómica que siempre he admirado y que personalmente me parece una de las cinco mejores conocidas, es esta, redonda, precisa, sabrosa y llena de prologación.
En lo referente al vino, estamos delante de una conjunción varietal de las castas sémillon, mayoritaria, y aportes complementarios de sauvignon blanc, y en menor medida muscadelle. Fruta vendimiada en las sesenta y dos hectáreas de viñedo que el château posee en propiedad, localizadas en el sur de la apelación con laderas orientadas al suroeste. Tras la cosecha manual, y tras la llegada de la fruta a bodega, se procede con la fermentación alcohólica que tiene lugar en depósitos de acero inoxidable de cincuenta hectolitros, bajo control de temperatura. El tiempo de fermentado oscila entre los diez y los treinta días, dependiendo de cada varietal. Diez meses después se lleva a cabo una suave filtración y a los catorce la fusión de las varietales, iniciando la maduración que se lleva a buen término durante dos años, usando barricas de madera de roble francés Allier, de la que al menos un tercio es nueva.
En copa parada exhibe un estético cromatismo amarillo dorado intenso, con señales ópticas claras de concentración, desplegando en la cercanía aromática nostalgias en plenitud de fruta cítrica confitada y drupas navideñas ligeramente acompotadas, especiados en segunda fila, con algunas flores secas y un retorno de frutos secos de medio tostado.
Hay una equilibrada fragancia melosa, recuerdos de membrillo y flor de naranjo, todo ello en una segunda copa, cuando la botella ya lleva abierta un rato y el contenido se ha atemperado.
Boca sabrosa, provoca la salivación, tiene viveza y frescura en el avance, con la punta glicérica que aporta empaque y expresión, envolvencia, pegada y alcance. Magnífica seña de persistencia, la frescura de la sauvignon blanc se deja sentir. Retronasal impecable, con los recuerdos confitados y acompotados de la fruta que te seducen, con la miel y los frutos secos enamorando, algunas flores amarillas secas y los especiados y los tostados completando la exhibición.
Uno de esos Sauternes que te hacen aplaudir y que tras su cata, acompañado de un filete de foie gras mi-cuit, resulta deslumbrante.
Lo califico en esta añada 2009 entre muy recomendable y más que muy recomendable,


domingo, 15 de octubre de 2017

Bodega F. Schatz Rosado 2014.




Bodega F. Schatz Rosado 2014.

Puntos El Alma del Vino ... 16 (20).

La moscatel negra del vitivinicultor alemán afincado en Ronda, Friedrich Schatz, se plasma con buena intensidad en este vino rosado. Agradezco su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura del vino y la oportunidad de tener acceso a esta nueva varietal para mi, la que en su Alemania natal bautizan como muslattrollinger.
Acredita cinco meses de crianza sobre lías en barricas de madera de roble francés, con regulares procesos de battonage.
En copa parada muestra un cromatismo rosa frambuesa con reflejos grosella, óptica brillante, deslizando en nariz recuerdos de frutos rojos y negros, los primeros más marcados, dejando en segunda instancia evocaciones de pétalos florales rojos y violetas. Buena franqueza varietal sin descriptores intrusos. Afirma pureza aromática, sentido y dirección de la fruta madre.
La boca arranca jugosa, llena de frescura, buena traza de acidez, lecho de lías que prende untuosidad y que concede buenas dosis de empaque al vino.
Media envolvencia y estupenda persistencia, deja en la fase retronasal evocadoras notas de fresas, cerezas y frambuesas, algún recuerdo de arándanos, con un buen ramillete de rosas rojas y violetas y un puntito cítrico ligero que apunta memorias de limón. Finaliza con balsámicos y un puntal de jugosa sapidez.
Lo califico en esta añada 2014, catada en Agosto de 2016, como muy recomendable.
Ideal para combatir días de calores estivales.

Agrícola Aubacs i Solans Sindicat La Figuera Vi Rosat 2015.


Agrícola Aubacs i Solans Sindicat La Figuera Vi Rosat 2015.

Puntos El Alma del Vino ... 18 (20).

Proyecto de recuperación de la actividad vitivinicultora de La Figuera, con un vino rosado de la varietal garnacha que surge de la vendimia de frutos procedentes de viñas que acreditan una edad media de entre treinta y ochenta años. Proceso tradicional de vinificado, usando los lagares soterrados de cemento que en la década de los setenta ya eran empleados en las elaboraciones, en donde se lleva a cabo la crianza durante un periodo de ocho meses. Pasado y presente, emoción asegurada.
En copa parada describe un cromatismo rosa cobrizo con reflejos piel de cebolla y más tímidos asalmonados, limpieza y brillo. Nariz que proclama nostalgias de frutos rojos en sazón, matiz cítrico central en la fragancia que exhibe recuerdos de piel de naranja, prolongando a pétalos florales blancos y rojos, con un perímetro balsámico que motiva evocaciones de hinojo y algún guiño silvestre.
Buena complejidad y sensaciones de lozanía y de sabrosa fruta.
La boca abre con jugosa expresión, equilibrada acidez que desarrolla amplios matices de frescura, una racha de melosidad que abraza el paladar. Media alta nota de persistencia, y en la retronasal escenas de frutos rojos en sazón, cerezas y grosellas, con la piel cítrica de naranja levemente confitada y un retorno balsámico que junto a algunos gestos silvestres, hierbas aromáticas, dan profundidad y buena longitud al vino.
Un vi rosat del Montsant que en esta edición de cosecha 2015 merece la calificación de entre muy recomendable y más que muy recomendable.
¿Qué tendrá la garnacha que logra dar a los vinos rosados tanto empaque?.
Siempre lo digo, mis rosados favoritos, los monovarietales de garnacha.

sábado, 14 de octubre de 2017

Bodegas Olmaza Autor Crianza 2013.


Bodegas Olmaza Autor Crianza 2013.

Puntos El Alma del Vino ... 16,50 (20).

Mi agradecimiento a la familia Gil Varela por su reciente recibimiento en la bodega de su propiedad localizada en el término municipal de San Vicente de la Sonsierra y más en concreto en un altiplano desde donde la vista de la localidad, legendario enclave vitivinícola de la denominación de origen Rioja, se convierte en una preciosa estampa digna de ser plasmada, tal y como yo quise hacerlo justo
antes de abandonar el dominio.
De esa visita y de lo acontecido escribiré en próximas entradas del blog, pero de momento adelanto mis sensaciones referentes a este vino tinto en edición de añada 2013, un crianza de Rioja elaborado de modo monovarietal con uvas de tempranillo, fruta procedente de viñas propiedad de la familia, enclavadas en los términos municipales de Labastida, Briones y San Vicente, que acreditan una edad media de entre treinta y sesenta años, respetando una producción media de dos kilos de fruto por cepa. Selección a pie de viñedo con proceso de vendimia manual, tras el despalillado fermentación alcohólica con levaduras indígenas y posterior maduración de doce meses en barricas de madera de roble americano de grano fino.
En copa parada asoma un cromatismo apicotado de buena intensidad con reflejos púrpura, matiza en su cercanía olfativa recuerdos de fruta roja en sazón, sensaciones lácticas y especiados dulces en segunda instancia, con notas de fondo de corte balsámico y en el final un punto leve de frutos secos, almendra tostada, siendo este descriptor aromático de menor calado que el resto.
Equilibrio de la fragancia, marcando los detalles de la fruta en primer plano, con la influencia de la madera que le sirve de continente en la crianza en un rol de escolta bien perfilado.
Boca gustosa, fina en las formas, planteada con sutileza en el avance, la expresión necesaria de frescura en una justa medida, taninos finos y maduros, franca seña de persistencia varietal, con la retronasal que abunda en recuerdos de ciruelas rojas y cerezas, vainillas y cierta nota cremosa, láctica, marcando en el final guiños ligeramente tostados y un perímetro balsámico que prolonga sus sensaciones y que recrea sapidez y un sabroso y amable tono de amargor.

viernes, 13 de octubre de 2017

Champagne J. De Telmont Grand Rosé Brut.


Champagne J. De Telmont Grand Rosé Brut.
Puntos El Alma del Vino ... 17,50 (20).

Desde el año 1912 este dominio familiar elabora vinos espumosos, siendo propietarios en el presente de treinta y seis hectáreas de viñedo de las tres varietales tradicionales.
Base mayoritaria de la casta chardonnay, con un quince porcentual de pinot noir, fruta vendimiada en fincas situadas en Côte des Blancs, Sézannais y el Valle de Marne, que tras la preceptiva vendimia fermenta y madura en tanques de acero inoxidable, madurando por un periodo de entre quince y veinticuatro meses.
Producción limitada a setenta y cinco mil botellas.
En copa parada exhibe un cromatismo asalmonado y rosa grosella, con reflejos piel de cebolla, amplifica en cercanía aromática recuerdos de fruta cítrica y frutos rojos, completando el lienzo olfativo con retornos ligeramente balsámicos que redondean la fragancia, champaña con marca de perfume frutal.
Boca sabrosa en arranque y avance, pulcra sensación de acidez, longitudinal, frescura desplegada con sutileza y llegada, el paladar lo agradece, junto a ese guiño de cítricos que abraza a la fruta roja con buen equilibrio.
Buena persistencia, la retronasal deja memorias de cerezas, grosellas, limón, frutos de granada, con algunos guiños suavemente anisados que dan personalidad al epílogo de su cata.
Ofrece muy buenas señales de fruta, intensidad y llegada. Ritmo con viveza, bien mantenido.


jueves, 12 de octubre de 2017

Bodegas Gómez Cruzado Montes Obarenes Selección Terroir 2013.


Bodegas Gómez Cruzado Montes Obarenes Selección Terroir 2013.

Puntos El Alma del Vino ... 19 (20).

No me cabe la menor duda de que algunos vinos tienen una admirable evolución en botella siempre y cuando sean adecuados a una guarda responsable. De hecho soy el primero que lo suele mencionar, disfrutando como un enano cuando tras un olvido más o menos premeditado, un día descorcho una botella y compruebo su espléndida progresión. Imperial satisfacción también con esas viejas añadas de Rioja que en varias ocasiones he traído a este blog tras su pertinente cata. Gracias a la amable atención de Casilda pude catar y degustar este vino blanco de Gómez Cruzado en su edición de añada 2013, elaborado con la voluntad de ser un vino de guarda y con la certera realidad de tener un presente escultural, prodigioso, con una redondez y una estructura dignas de aplauso y admiración. No dudo de la condición de vino de guarda del Montes Obarenes, pero si alguien es capaz de reservar a buen recaudo una de las dosmil novecientas cincuenta botellas editadas por David González y Juan Antonio Leza y esperar a que pase el tiempo sin perder los nervios, que me avise. Yo creo que sería incapaz. Estamos delante de una base mayoritaria de la casta viura, con menor aporte de uvas de tempranillo blanco, fruta vendimiada en parcelas cercanas a Haro, influenciadas por la afectiva proximidad de los Montes Obarenes. Suelos arcillosos calcáreos con cubierta superior de grava.
Tras la vendimia manual, y ya en bodega se procede con un proceso de vinificado que contempla fermentación alcohólica espontánea en depósitos de acero inoxidable bajo control de temperatura, crianza posterior sobre lias que se prolonga durante un año en barricas de madera nueva de roble
francés, proporción del sesenta por ciento, con la incorporación de la parte restante en una maduración en huevos de hormigón. Se añade un afinado en botella de catorce meses antes de su definitiva salida al mercado.
En copa parada muestra un cromatismo amarillo dorado de bella intensidad, limpio y brillante, notas ópticas de media expresión glicérica, la nariz adivina desde el primer instante una buena carga de complejidad, uno de esos vinos que hay que dejar que se exprese con calma, dándole juego, recreándose en el borde de la copa y hacia la nariz.
Nace con nostalgias cítricas muy ligeras, amplificadas a pera y ciruelas claudia, recreando en melocotón de viña, esbozando un guiño de carne de membrillo y una brisa de confitura, adecuando en segundo plano recuerdos de flores blancas, tono especiado que converge con memorias silvestres y balsámicas, hinojos, brezo y retama, y dando un epílogo descriptor que seduce con una evocación de mineralidad, pedernal.
Emocionante en su fragancia, evoluciona en copa con elegancia e intensidad, al de pocos minutos tras una primera proximidad, ensancha aún más el empaque frutal y la magia balsámica y silvestre, enfocando los testigos aromáticos frutales con una golosa percepción que aventura la esencia propia de una bendita botrytis suave, en ningún caso protagonista principal del perfume.
La boca arranca con un espectáculo de equilibrio, volumen y estructura, me resulta redondo, vivaz, pleno, intenso y debo decirlo, también emotivo. Buena traza de acidez, frescura en el avance, untuoso y con un guiño glicérico que aporta longitud. Llega al paladar con envolvencia, explosiona con elegantes modos y emite una condición genial en lo que a persistencia se refiere. Lias y botrytis se alían para encandilar al catador, logrando en la fase retronasal recuerdos y nostalgias de manzana, tarta de limón, membrillo, pera y ciruelas claudia, pétalos florales blancos y amarillos, arbustos, descriptores especiados de pimienta y vainillas, hinojo, algún brote más tímido de frutos secos de
medio tostado, y en el epílogo de nuevo el sello de mineralidad que recuerda a roca.
Uno de esos vinos que jamás dejarías de catar, al que dedicarías horas, días y semanas.