domingo, 30 de abril de 2017

Bodegas César Príncipe 13 Cántaros Nicolás Añada 2014.




De la unión entre el enólogo César Muñoz y el viticultor Alejandro Príncipe nació tiempo atrás el proyecto de la bodega César Príncipe, relevante referente de la denominación de origen Cigales, cuyo vino 13 Cántaros Nicolás caté por vez primera y en una añada precedente a la que hoy ocupa el protagonismo de este blog, durante mi asistencia en el año 2013 al salón de vinos que Paco Berciano organiza anualmente en la ciudad de Burgos.
La edición de vendimia 2014 de este vino se elabora en modo monovarietal con uvas de la casta tempranillo, apostando sus padres espirituales por una corta maduración de ocho meses en barricas de madera de roble y exhibiendo ante todo una buena dosis de franqueza varietal y una simple a la par que sabrosa personalidad, para nada vulgar, que lo convierte en un vino amable y adaptable a cualquier instante en donde lo importante sea una cómoda degustación por encima de complejidades y juegos de salón. En copa parada pincela una cromática picota intensa, con reflejos púrpura y grana, en la cercanía aromática surgen nostalgias de fruta roja en sazón, con especiados dulces en segunda instancia y un eje balsámico largo que desemboca en algunos matices de tostada evocación.
Boca con entrada licorosa, potente, en donde se conjugan acidez y frescura en el paso, tal vez con un guiño secante no excesivo y un potente carácter que lo ensalza cuando alcanza el paladar. Buena envolvencia, la persistencia se muestra más que digna.
En la retronasal capturo recuerdos de cerezas y ciruelas rojas, senda de licor y arrope, dejando paso a algunas evocaciones especiadas menores y a un fondo de regaliz y torrefactas sensaciones, estas marcadas en el epílogo.
Cómodo y con un punto de zalamera rusticidad, lo califico en su edición de cosecha 2014 entre recomendable y muy recomendable.

Juvé & Camps Aurora d´Espiells Rosé 2016.




En base a una conjunción varietal de uvas de las castas pinot noir, xarel.lo y syrah, elabora esta histórica bodega del Penedés la referencia de vino rosado que hoy traigo al blog, para compartir mis impresiones con los lectores habituales del mismo. Fruta procedente de las fincas propiedad del dominio, bautizadas como Espiells y Mediona, trabajadas mediando métodos de agricultura ecológica. Se obtiene el mosto a través de un prensado suave, para después llevar a buen término un proceso de fermentación alcohólica bajo control de temperatura.
Inicia en copa parada con una cromática rosa pálido, buen brillo y reflejos coralinos y piel de cebolla, nariz que se sumerge en recuerdos de fruta roja y negra maduras, notas florales en segunda instancia, guiño cítrico y un fondo balsámico mantenido que aporta redondez al conjunto.
Boca sabrosa, apunta en dirección a la fruta como capitán del barco durante la travesía, lineal de acidez prolongado y buenos registros de frescura. Un punto de untuosidad en el paso, con las notas cítricas bien delineadas y un buen sello de alcance y llegada al final de la cata.
Hace salivar, plantea una retronasal en donde surgen evocaciones de cerezas, grosellas y moras, flor de achicoria, jazmín, rosas blancas y rojas, con un centro que resulta anisado, y en el fondo guiños cítricos que evocan piel de naranja y melocotón de viña.
Amplio y largo, lo califico en esta añada 2016 como muy recomendable.

sábado, 29 de abril de 2017

Ostatu Editora de Vinos Crianza 2014.




Vino tinto crianza de la familia Sáenz de Samaniego, que en esta edición de vendimia 2014 se elabora mediando una conjunción varietal con base mayoritaria de la casta tempranillo y aportes menores complementarios de graciano, mazuelo y garnacha, fruta procedente de viñas ubicadas en los términos municipales de Samaniego, Leza y Laguardia, situadas a una altitud media de quinientos ochenta metros sobre el nivel del mar y asiento en suelos de componente arcillo calcáreo con presencia en algunos casos de cascajos. Subsuelo de roca blanca. La edad del viñedo oscila entre los veinticinco y cincuenta años y se ve influenciado por una climatología mediterránea marcada por notas atlánticas. Tras la vendimia manual, cuando la fruta llega a bodega se lleva a cabo un macerado en frío que precede al inicio de la fermentación alcohólica, llevada a buen término en depósitos de pequeña capacidad y acero inoxidable, siempre controlando la temperatura. Para este proceso se utiliza una parte de la uva entera, maceración carbónica, y otra despalillada. Maloláctica en idénticos continentes y posterior paso a barricas de madera de roble donde madura durante un año. Ligera filtración y embotellado, que tuvo lugar el seis de Abril de 2016.
Tras el descorche, en copa parada muestra una cromática picota intensa, con reflejos púrpura, la cercanía a nariz desliza recuerdos de fruta negra y roja en sazón, especiados dulces en segunda instancia, con apuntes balsámicos en el centro de la fragancia y algunos tostados que aparecen hacia el final, redondeando su expresión. En cualquier caso la fruta impera, gallarda y dotada de buenas dosis de personalidad. Boca jugosa, con paso firme y estilizado, buen despliegue de la traza de acidez, volumen y estructura, punteando los taninos pulidos y golosos, y exhibiendo una magnífica persistencia. Vino con buena continuidad en el paso, extiende un manto de fruta en el avance. La retronasal habla de moras y cerezas, ciruelas rojas y negras, vainilla, tostados y regaliz. Hay evocaciones de frutos secos, ebanistería y torrefactos muy ligeros.
Lo califico en esta añada 2014 como muy recomendable.

viernes, 28 de abril de 2017

MicroBio Wines SieteJuntos Syrah 2014.




El proyecto encabezado por Ismael Gozalo y un grupo de hombres y mujeres con tradición en las labores vitivinícolas tiene en este SieteJuntos, que he catado en su edición de cosecha 2014, monovarietal de la casta syrah, una expresión valiente y sincera de lo que significa laborar el campo como lo hacían nuestros abuelos. Como bien describe la página web de esta pequeña bodega es el alma quien conduce al hombre y no la capacidad física, el alma que tanto tiene que ver con el ejercicio de la voluntad por encima de la fuerza anatómica. Equilibrio entre suelo, planta, fruta y vino. Y a partir de esa premisa, orden y estructura, sin dejar nada para el azar.
Fruta procedente de una pequeña parcela ubicada en el término municipal de Nieva, en la provincia de Segovia, con fecha de plantación que data del año 1999. Cepas asentadas en suelos de componente pizarroso gris descompuesto que dan como fruto uvas de syrah, en suficiente rendimiento para producir en cada vendimia entre dos y tres barricas.
Tras la vendimia y en función de los criterios del elaborador se maneja más ó menor cantidad de raspón, ello en función de la calidad en maduración del fruto, siguiendo con remontados y aireaciones al inicio de la fermentación alcohólica y con trabajos de manos y pies hacia el final del proceso. Prensa ligera y traslado a barricas de madera de roble francés que provienen de vinos blancos y donde madura durante un corto periodo, siempre en función de los criterios de Gozalo.
Estoy cansado de quienes califican vinos como el presente con el término románticos, sólo por el hecho de que quien los elabora se muestre más ó menos díscolo y rebelde con las normas que marcan los consejos reguladores, ó que por la circunstancia de que se les bautice como vigneron independent y encabecen sindicatos agrarios más ó menos radicales, se les convierta en una especie de diablillos del viñedo. Nada de eso, en realidad lo que hace Gozalo al igual que un número indefinido de jóvenes vitivinicultores, es honrar la memoria de nuestros ancestros, tratar viñas y suelos con respeto, pensar que la tierra es un legado y que ellos están aquí y ahora para velar por ella, con el objetivo de que llegue en buenas condiciones a futuras generaciones. Valor naturalista, más allá de estereotipos ecológicos prefabricados.
Tras el descorche presume de un cromatismo picota de notable intensidad, con reflejos violáceos y púrpura, elevando en la proximidad olfativa nostalgias de fruta roja y negra en sazón, limpieza aromática presente, desfilando a continuación evocaciones florales rojas y violetas, algunos destellos silvestres, miga de pan y pimienta, afianzando en el eje del perfume un punto balsámico y un fondo que destaca por sus descriptores terrosos suavemente marcados. Buena complejidad que deja siempre la fruta en primer plano, robusta y sincera. En una segunda proximidad apunto una mayor revelación de recuerdos tostados y de panadería, con la siempre presencial fruta negra, encaramada por encima de la roja, muchas flores violetas y un guiño de matorral.
La boca es muy sabrosa y equilibrada, despliega frescura y una sugerente linea de acidez, prolongada, con los taninos golosos y maduros, amplificando a una buena nota de persistencia. La fruta se muestra envolvente, buena estructura y en la retronasal testigos de moras y arándanos, ciruelas negras y rojas, flores y matorral, algunos sencillos especiados, con la pimienta en primer plano, y ese punto balsámico que aporta más capacidad expresiva al vino. Salpimentado, orgulloso de los tostados sin que estos apabullen a la fruta. Finaliza con una nota de terrosidad, muy agradable.
Lo califico en esta añada 2014 entre muy recomendable y más que muy recomendable.

jueves, 27 de abril de 2017

Roberto Regal Toalde Colleita 2015.




Vino tinto de la denominación de origen Ribeira Sacra elaborado por el enólogo y viticultor Roberto Regal, que con una base varietal mayoritaria de la casta mencía y un aporte complementario del veinte por ciento de garnacha da vida a Toalde en su edición de cosecha 2015. Fruta procedente de sus viñedos localizados en el municipio de O Saviñao, asentados en suelos de componente pizarroso y granítico, dispuestos en una pendiente con un desnivel del setenta por ciento, sin que Regal utilice abonos en las labores agrícolas. Conciencia naturista y ante todo honestidad, es esa la filosofía de un elaborador de Chantada que empezó su dedicación al vino con poco más de veinte años.
En su elaboración hay tiempo para una larga maceración controlada y un proceso de fermentación alcohólica que se desarrolla con hollejos, tras la que el vino permanece durante un periodo afinando en los mismos depósitos antes de llevar a buen término el embotellado, sin mediar filtrados.
En copa parada presenta una cromática picota de notable intensidad, con reflejos violáceos, nariz que enmarca recuerdos de frutos rojos y negros en sazón, algunas señas florales violetas, balsámicos de fondo, esbozando hacia el final de la fragancia evocaciones silvestres y algunos puntos minerales.
Boca jugosa desde el inicio, despliega un buen lineal de frescura, con destellos de fruta por los cuatro costados del avance, hace de la simpleza su principal virtud, franqueza expresiva. Taninos golosos y pulidos, magnífica persistencia que lleva hasta una retronasal en donde abundan descriptores de fresas, cerezas y moras, insinuaciones de ducha de fruta, muy sabroso, de esos vinos que piden una segunda copa, apuntando en la continuidad sensaciones que evocan violetas y matorral, finalizando con nostalgias de regaliz y prolongando en base a testigos de pedernal.
Lo califico en esta añada 2015 como muy recomendable.

miércoles, 26 de abril de 2017

Château de Beaucastel Coudoulet de Beaucastel 2009.




Vinos como el presente logran emocionar a quien los cata y degusta. Tuve la fortuna de compartir este vino blanco de la apelación francesa Côtes du Rhône con el resto de mi familia durante la pasada Navidad y debo decir que la unanimidad presidió el análisis simple sobre el mismo, que hicieron todos los presentes. C´est magnifique, este hijo de la violencia del Rhône, identificando con tal término el origen de las características del terroir sobre el que las viñas de Beaucastel cumplen su ciclo vegetativo, añada tras añada. El legendario histórico curso del Ródano, torrencial en el pasado, arrancó rocas de la cordillera de los Alpes y las distribuyó de modo aleatorio por el camino, basando en el presente el terreno del viñedo propiedad de este dominio vitivinícola francés, con capa principal de arenisca del periodo Mioceno y cubierta de aluvión alpino. De esa bendita violencia torrencial queda el legado de las galets, redondas piedras, cantos rodados que aportan buena porción de personalidad a esta zona vitícola y a sus frutos. No en vano estas piedras sirven más allá de complejidades expresivas minerales, en el servicio concreto de conservar el calor del día e irradiarlo a las viñas durante la noche. Además la brisa del viento Mistral, procedente del noroeste y a veces del norte, contribuye en gran medida en enaltecer los agentes externos que hacen de las plantas y frutos de Beaucastel, valores de indudable prestigio.
Cien hectáreas de cultivo que aportan trece varietales diferentes, incluyendo las que dan vida a este Coudoulet 2009, Bourboulenc, Marsanne, Viognier, todas ellas en condición igualitaria al treinta por ciento, y Clairette, en el diez porcentual restante. Vendimia manual y traslado a bodega, donde tras una selección de fruta, se procede con un prensado neumático y un clarificado del mosto resultante, procediendo con el inicio del fermentado alcohólico que tiene lugar en depósitos de acero inoxidable y barricas de madera de roble. Durante ocho meses permanece en contacto con las lías, llevando a cabo battonage regulares y madurando para gozo y disfrute de todos nosotros, enópatas confesos.
Tras el descorche y primer servicio en copa, plantea una cromática amarillo pajizo brillante, reflejos dorados aún algo tímidos, abriendo la proximidad aromática con nostalgias plenas de fruta cítrica, guiño confitado, con evocaciones de nísperos y carne de membrillo y ciruela claudia, pera roja ligera, ensartando a continuación en el cuello del catador un ramillete de flores blancas y amarillas, muecas silvestres suaves, afianzando en el centro del perfume esencias de mantequilla francesa, infusiones de té y de nuevo los puntos golosos. Equilibrado y con una buena dotación de complejidad expresiva. Cuando tras unos minutos regreso a la copa percibo detalles tostados, aunque más lejanos que el resto de descriptores, recuerdos de jengibre y algunos frutos secos.
La cata de este vino es algorítmica, expresiones bien definidas y ordenadas, mantenidas y finitas, que facultan el análisis personal del degustador mediando pasos sucesivos, sin generar duda alguna.
La entrada en boca es gustosa, con paso graso y untuoso, notas de melosidad, finura en el avance, no es un vino blanco tánico, tiene una estupenda estructura, volumen y frescura, todo ello sin obviar la acidez que sin resultar destacable en exceso si plantea longitud. El paladar recibe la fruta con amabilidad e intensidad, sabroso, persistente en buena medida. La retro nasal apunta limón y naranja, gesto de confituras, ciruelas claudia en sazón, insinuación de membrillo y melocotón de viña, bouquet  nupcial, rosas blancas y amarillas, camomila muy suave, jazmín y brezo, con un eje de jengibre y té, almendra tostada y ese punto cremoso, ya mencionado en la fase aromática que redondea el conjunto. Suaves anisados y en el epílogo una sugerente nota de fina salinidad que da proyección a la cata y que pone un broche dorado a la exhibición.
Hermano pequeño bien dotado, que en esta añada 2009 merece la calificación de entre muy recomendable y más que muy recomendable.

Bodegas Valdemar Inspiración Valdemar Balcón de Pilatos Maturana 2012.




De una parcela bajo las influencias de la Sierra Cantabria, dividida en tres terrazas, surge este Inspiración Valdemar que homenajea en buen grado a una de las varietales de la denominación de origen Rioja más desconocidas y sin embargo con mayor carácter de cuantas forman la galería de vitis vinifera con tradición dentro de la historia de los campos y vinos de esa denominación. Arrasada por la filoxera, son aún contados los ejemplos de bodegas y elaboradores que se atreven a dar el paso de apostar por referencias monovarietales de maturana,  y en esta bodega ubicada en la localidad alavesa de Oyón no tienen dudas al respecto, gracias en gran medida a una parcelaria como Balcón de Pilatos, rincón de gran belleza natural en el que la calidad de la fruta sólo es comparable con la plasticidad estética del entorno que se sitúa a una altitud media de quinientos metros sobre el nivel del mar. La edición de vendimia 2012 de este vino tiene una novedad respecto a las anteriores, y es que se cambió el perfil de madera utilizada en su proceso de maduración, utilizando al efecto roble americano con tres años de curación y grano muy fino, dejando a un lado el roble francés usado con anterioridad. Esta circunstancia logra dinamizar la expresión de la varietal, logrando un resultado más cómodo y sobre todo en el que la fruta tiene mayor presencia y carácter.
Mediando vendimia manual y proceso tradicional de vinificado, el tiempo de crianza es de dieciséis meses en las ya mencionadas barricas de madera nueva de roble americano, deleitando la visión del catador tras el descorche y primer servicio en copa, con una cromática picota oscura e intensa, reflejos purpúreos. Nariz que deslumbra por su traza de fruta roja y negra en sazón, guiños de pimienta en segunda instancia, con algunas señas aromáticas tostadas menores, vainilla, balsámicos y en el fondo un punto de cacao afectivo y que redondea el conjunto de la fragancia. En una segunda cercanía apunto en mi agenda, sensaciones florales y silvestres, siempre por detrás de los testigos que acreditan la presencia de una fruta con personalidad propia. Mueca de pastelería muy refinada. Largo y con extraordinario potencial. La entrada en boca apunta en dirección a fruta golosa y tímidamente licorosa, buen despliegue de acidez, viveza y concentración, decreta una extracción digna de elogio, con los taninos jugosos y afinados y una estupenda condición en cuanto a persistencia.
Retronasal que habla de ciruelas rojas y negras, cerezas y flores rojas y violetas en la continuidad, punteando encima de las evocaciones a regaliz y especiados, y dejando en el epílogo un portentoso y muy sugerente crédito de cacao. Abraza el paladar, se recrea con él, retozando y llenando las paredes de la boca de memorias a fruta. Sigue con un guiño pastelero delicado y elegante que acompaña a la maturana sin nublara en absoluto.
Una estupenda añada de este Inspiración Valdemar Balcón de Pilatos, que califico entre muy recomendable y más que muy recomendable.

martes, 25 de abril de 2017

Bosque de Matasnos Cosecha 2013.




Bajo la dirección de Jaime Postigo y con los criterios enólogos de Guillermo Llorente, surge este Bosque de Matasnos, un vino tinto que se elabora con una base varietal mayoritaria de la casta tempranillo, noventa porcentual, con menores aportes complementarios de merlot, malbec y garnacha, fruta que nace en viñas localizadas a una altitud media de novecientos cincuenta metros sobre el nivel del mar, extensión de poco más de veinte hectáreas de plantación, la cual tiene como fechas de origen los años 1960 y 2007. Cepas asentadas en suelos de diversa composición, arcilla, caliza, terrenos francos y aluviales, que reciben influencias climáticas continentales extremas, con diferencias destacadas en las temperaturas reflejadas en el día y la noche.
Vendimia manual realizada por diez personas, con doble mesa de selección cuando la fruta llega a las instalaciones de la bodega, procediendo después con una maceración en frío con hollejos y un proceso de fermentación alcohólica bajo control de temperatura, maloláctica parcial e incorporando al diez por ciento la influencia de barricas de madera nueva de roble americano de doscientos veinticinco litros. Finaliza con una maduración de un año en barricas de roble seleccionadas por los responsables de elaboración.
Tras el descorche y en copa parada muestra una cromática picota intensa y oscura, con reflejos violáceos y púrpura, manifiesta en la proximidad olfativa nostalgias de fruta roja y negra en sazón, con pétalos florales rojos y violetas en segundo término, evocaciones especiadas dulces con algún registro de pastelería y balsámicos en el eje. Afronta en la continuidad testigos aromáticos que evidencian memorias de frutos secos tostados y algunas muecas dulces, que parecen hablar de fruta roja escarchada, tarta de cerezas. Amplitud de fragancia, equilibrado y goloso.
La boca es jugosa, muy sabrosa, expresa frescura y un dulzor que se combina con la traza de acidez y aporta longitud y recorrido. Los taninos aparecen marcados, tiene una nota de astringencia que deja una huella de personalidad, integración y algunos guiños licorosos. Estupenda persistencia, es amable en el paso y en la retronasal eleva glosas a cerezas, ciruelas rojas y negras, moras y frambuesas, rosas y violetas en segundo plano, especiados dulces y nuez moscada, tarta de frutos rojos, regaliz y en el final una reminiscencia de mineralidad que identifico con terrosos registros.
Un gran vino en una añada, esta de la cosecha 2013, que califico como muy recomendable.
Indudable personalidad, intenso y afable.

Máis de Cunqueiro Torrontés Blanco 2015.




La familia Fernández al frente de esta bodega localizada en la zona occidental de la provincia de Ourense, con viñas ubicadas en altura y asentadas en el Valle del Miño en donde los suelos presentan una composición con esquistos, escasa profundidad y fertilidad. Perfil de vino blanco seco elaborado con uvas de la casta Torrontés que se vendimian en modo manual, con traslado a bodega y maceración en prensa durante un tiempo que oscila entre cuatro y seis horas, controlando la temperatura. Fermentación alcohólica en depósitos de acero inoxidable durante diez a doce días, y permanencia sobre lías durante tres meses, con removidos regulares. Se embotelló durante el mes de Abril de 2016. En copa parada afirma un cromatismo amarillo pajizo brillante, con algunos reflejos acerados menores, presenta en nariz recuerdos cítricos y de fruta blanca con hueso, despliegue en segunda instancia de evocaciones florales, algunos guiños de mantequilla francesa y balsámicos que redondean el conjunto, dando hacia el epílogo muescas silvestres y un punto fino de sensaciones salinas. Boca golosa, buena concentración de la fruta, plantea acidez y frescura, avance untuoso y buenos planteamientos en cuanto a la persistencia, con cierto volumen y convincente estructura. La retronasal habla de limón y melocotón de viña, insinuación menos marcada de membrillo, con algunas brisas de pastelería y mousse, resinas y arbustos, finalizando con un tono que evoca salinidad, muy en clave atlántica.
Califico esta añada 2015 como muy recomendable.

Bodegas Florentino de Lecanda Casune Crianza 2012.



Juan Lecanda elabora este vino tinto de perfil monovarietal, con uvas de la casta tempranillo procedentes de viñas localizadas en La Rioja Alta, acreditando en su vinificado fermentaciones alcohólica y maloláctica, y una crianza de catorce meses en barricas de madera de roble americano.
Vino expresivo, muy en la linea de los vinos de la denominación de origen Rioja que pretenden resaltar la presencia de madera en la maduración, y en lo que respecta a la edición de vendimia 2012 con un equilibrio que termina surgiendo después de unos minutos de aireación.
De hecho y tras el descorche inicial, los tonos procedentes del roble se arman con cierta intensidad acompañando en mi opinión a la fruta demasiado de cerca. Una oxigenación correcta mediante el movimiento preciso de la copa logra que la fruta alce la cabeza. En copa parada pincela una cromática picota de notable intensidad, con reflejos grana, nariz que recoge nostalgias de fruta roja en sazón, con algunos aires de arrope, especiados y tostados que evocan frutos secos y vainilla, alguna pimienta menor y en el eje testigo aromático de regaliz, afianzando hacia el final destellos torrefactos finos. Boca que aúna frescura y calidez, hay buen despliegue de acidez, llega con cierta elegancia al paladar y muestra una balanza muy igualada entre fruta y roble. Taninos golosos y afinados, ancho en las formas, con buen punto de persistencia y una retronasal que habla de ciruelas rojas y cerezas maduras, mermeladas y un guiño licoroso muy ligero, dirigiendo la continuidad hacia nostalgias de almendras tostadas, pastelería y regaliz, finalizando con evocadoras señas de granos de café.
Amable y bien estructurado, lo califico en esta edición de añada 2012 entre recomendable y muy recomendable.

lunes, 24 de abril de 2017

Bodegas Marqués de Terán Blanco 2016.




El vino blanco seco de Bodegas Marqués de Terán, con Jose Marauri al frente de la elaboración, enólogo con el que he contactado para que me diera sus impresiones sobre esta edición de añada 2016, ópera prima de la bodega de Ollauri en esta categoría. Conjunción varietal de las castas viura y sauvignon blanc, casi proporción paritaria, mediando un proceso de vinificación tradicional con fermentado alcohólico en depósitos de acero inoxidable bajo control de temperatura y una permanencia aproximada de dos meses en idénticos continentes acreditando trabajo de removido de lías. En copa parada afirma un cromatismo amarillo pálido con algunos reflejos glaucos, buen brillo, despliega en su proximidad aromática nostalgias cítricas, con continuidad de fruta blanca de hueso y pepita, algunas flores blancas y balsámicos de fondo, con equilibrio y el sello de la fruta siempre en primer plano. Surgen a medida que se airea la copa evocaciones herbales y ramilletes de flores blancas de jardín. La boca es jugosa, con un buen punto de frescura, desarrolla en el paso algunos guiños untuosos ligeros, mantiene viva la esencia de la fruta madre y llega firme al final de la cata, buena persistencia. Amable y fino, en la retro nasal surgen evocaciones de limón, manzana, pera de agua y ciruelas claudia maduras, pétalos de rosas blancas y jazmín, un punto menos marcados de hierba fresca y mentolados lejanos.
Tiene un epílogo anisado y suavemente amargoso que prolonga su expresión.
Lo califico en esta añada 2016, primera en el mercado, entre recomendable y muy recomendable.
Finura y fruta.

Gramona Roent Xarel.lo 2014.



Edición de añada 2014 de un vino blanco seco monovarietal de la casta xarel.lo, elaborado con fruta procedente de métodos de cultivo ecológico en la finca Font Jui, propiedad del dominio, extensión de cuatro hectáreas asentadas en terrenos de componente arcilloso calcáreo. Vendimia manual con mesa de selección en bodega y catorce horas de maceración en frío. Posterior proceso de fermentado alcohólico que se despliega en tinos de madera de tres mil litros.
Tras el descorche y primer servicio en copa pincela en copa parada un cromatismo amarillo intenso y brillante, con reflejos pajizos e insinuaciones piel de cebolla. Nariz que despliega nostalgias de fruta cítrica, pomelo rosa, con matices en la continuidad que recuerdan a manzana, ciruela claudia madura y pera roja, apuntando en segunda instancia evocaciones florales y herbales, garriga, madroño, tomillo y un perfumado tono anisado de hinojo que aporta profundidad al perfume. La boca arranca golosa, con un derroche sostenido de acidez, untuosidad en el paso, longitud y persistencia en muy buena medida, dejando que una estructura bien trazada y cierta salinidad alcancen los sentidos del catador. Hay volumen y equilibrio, el vino expresa en la fase retronasal testigos cítricos, fruta blanca de pepita, motivos florales blancos y silvestres, fondo balsámico y un epílogo que marca una bandera amplia y sugerente de mineralidad, tiene guiños salinos bien matizados.
Lo califico en esta añada 2014 entre recomendable y muy recomendable.